El deseo
- El dolor, el fracaso, la miseria y la desdicha, encierran un placer apasionado.
- Para que advenga el deseo es necesario que un objeto haya abierto el espacio en la cabeza del deseante. ¿Cómo podría desearse lo que nunca se ha entrevisto? Una vez abierto ese espacio, el objeto debe alejarse lo suficiente como para que su falta lo sustituya. El deseo se corresponde con el lugar de esa falta.
- Hay un juego casi paradójico entre el deseo y su satisfacción. El momento en que el deseo se abre y se hace presente para el deseante como una imagen fantaseada, es indefectiblemente un momento distinto al de tener el objeto amado en la realidad. Es imposible que una fantasía coincida exactamente en tiempo y espacio con lo que está sucediéndole al deseante.
- El deseo es inconformidad. Su satisfacción implica la perdida de interés por el objeto deseado un momento antes.

María dijo
El deseo es como el temor, ambos estan en el orden del futuro.El objeto temido o deseado, deja de ser temido o deseado cuando aparece, es decir, una vez instalado o se lo goza o se lo sufre.
4 Septiembre 2006 | 10:25 PM