- La prohibición se encarna en quienes somos sus esclavos. Cuando se la transgrede, intentando retornar a un estado de libertad perdida, no se consigue más que un placer ordenado respecto de la prohibición (Placentero por haber levantado la prohibición, pero doloroso por estar teñido del color del pecado)

- “El hombre normal no es tan solo mucho mas inmoral de lo que cree, sino también mucho mas moral de lo que supone.” Sigmund Freud. El “yo” y el “ello”.