- Nuestras vidas se recubren con ideas que producen sentimientos análogos a los religiosos. Debajo de estas ideas, de estos sentimientos fugaces y repletos de fallas que dejan que se cuele lo que está debajo, nos queda esa serie de acontecimientos inútiles, caprichosos y faltos de sentido que solo se pueden describir objetivamente como tejidos de cruda chatura animal.

- La división entre naturaleza y obra humana es una convención tan enquistada en la cultura que nadie duda en sostenerla. Sin embargo deberíamos olvidarnos un poco de la misma y actuar sabiendo que lo que hagamos no será menos producto de la naturaleza que cualquier hecho “natural”, ya que no estamos afuera del mundo.