- En el transcurso de la sesión, el psicólogo se parece más que a un medico a un músico. Antes de estar ahí sentado pasó muchas veces por la teoría. Conoce la estructura de cabo a rabo. Y sin embargo, cuando está sobre el escenario, improvisa, se olvida de toda teoría y deja que el instinto le de vida a esas estructuras muertas.

- Cuando improvisan, tanto el músico como el psicólogo, deben entrar en armonía con lo inesperado del discurso de otro (banda o paciente).