- Tanto en el ejercicio de la psicología, como en el de la prostitución se trata de hacer algo que compromete tanto el alma y el cuerpo de quien se presta a esta función, que a muchos de ellos no les queda otra que interpretar un papel y dejarse de lado a si mismos. Por suerte quedan unas pocas almas y cuerpos a los que esa función les va como un anillo a un dedo.