Ataduras fantasma
- La inhibición es la cárcel más perfecta. El inhibido la lleva siempre encima.
- ¿Escapar? Es complicado cuando los ataduras son fantasmales.
- Si la inhibición es una cárcel enquistada en el pensamiento, debería diluirse en cuanto el inhibido se permite pensar libremente. Es curioso y desalentador descubrir que, aunque el pensamiento pueda independizarse de la moral hasta el exhibicionismo, el cuerpo sigue apretado por las cuerdas mentales.
- Cuando se analiza la incomoda situación del inhibido sofisticado (doblemente claustrofobizado por saberse fracasado en sus inútiles intentos de huida), puede llegar a pensarse que su pensamiento está partido en dos (una porción sofisticada y la otra idiota).
- Sus ataduras parecen depender de un resabio de materia gris ajena e incontrolable: quizás perteneciente al cerebro atrofiado de un hermano siamés maldito que, al momento de la gestación, fue absorbido por el cuerpo en vías de formarse y todavía gelatinoso del inhibido.

Lisandro dijo
- "Las paredes pueden ser congruentes con la vergüenza"
5 Septiembre 2006 | 03:54 AM