Cine: una perversión cotidiana
- ¡Que hermoso es el voyeurismo! ¡Tan fácil y tan apasionante! No hay más que sentarse frente al objeto fascinante y dejarse hipnotizar por su encanto. Como si se estuviese en la sala oscura del cine, frente a una pantalla enorme sobre la que se proyecta la exhibición. El cuerpo se crispa paralizándose frente a la fuerza de las emociones que lo invaden. El cuerpo se convierte en ojo u oído.
- Pero la contrapartida (o el dolor que hay que pagar) para disfrutar de este placer se sintetiza en esa misma parálisis que bordea el paroxismo. Los personajes que se sacuden reflejados sobre la gran pantalla no cuentan a ese espectador tan particular que está ahora sentado en la butaca con los ojos abiertos como dos huevos fritos. Tal vez cuenten a algún espectador anónimo, pero nunca a ese que ahora esta siendo atravesado por el exceso de emoción que lo desborda hasta el punto de inhibirlo. Y ese pobre tipo está a punto de sentirse anulado, está a punto de sentir que su pequeña vida es una enorme parálisis.
- Cuando salga del cine y se encuentre con que no tiene nada para hacer más que juntarse con unos amigos a tomar cerveza (en el mejor de los casos) y después irse a su casa, tirarse sobre la cama y mirar el techo hasta quedarse dormido, tal vez sienta vacío adentro del pecho y una tristeza cruda como el frío de un desierto polar.
- Tendrá alternativas ante ese vacío y esa tristeza: 1- Volver al cine o alquilar un peli o leer un libro o jugar a la computadora o mirar a la gente que pasa por la calle. En fín, recaer el las delicias del voyeurismo y hundirse en la emoción para después volver al desierto polar. 2- Saltar del voyeurismo hacia el exhibicionismo (de Clark Kent a Superman), soportando que le tiemble el cuerpo presa del vértigo cuando atraviese el límite que los separa. Del otro lado, su actuación/acción podrá entrar en la cuenta de algún espectador. 3-¿?

Myrna dijo
será como huevos duros cocidos..jajajajajajaa un besito
12 Septiembre 2006 | 12:18 AM