Deseo de compromiso sumergido en charco de inconsistencia
- Padezco un exceso de libertad que a cada rato se me presenta como inconsistencia. Estoy tan libre que nada se hace necesario. Todo pende de elecciones arbitrarias. A veces pienso: ¡Ojalá el deseo fuese tan duro y estático como una cosa!, ¡Ojalá pudiese recorrer su forma con las manos!, ¡Ojalá pudiese encontrarme con algo certero adentro de mi alma! En tal caso podría estar seguro de mi rumbo...
- Los rumbos se parecen a las invención caprichosas. Las pasiones son tan inconstantes como niños malcriados revolcándose en el charco de barro del costado del camino. El deseo parece fuego pero es humo. No hay garantías. Hago deriva. Mi ancla está desafilada.

- Ya casi no puedo confiar en mí. Todo lo que hago es susceptible de convertirse en un boludeo. ¡Y estoy harto de boludear... de no poder establecer un compromiso con mi alma... de no encontrar un pacto respecto del que me sienta dispuesto a firmar con sangre!
- Hoy estoy desorientado... y eso me pone un poco triste. ¡Cómo me gustaría que este contacto con la desorientación y la tristeza, se corresponda con la agonía del boludeo y el germen del compromiso!
- Y entre toda mi siniestra inconsistencia encuentro una miga de material sólido: Mi deseo de compromiso.

Ella y su orgía dijo
No te engañes, Minimalo. Nunca hay exceso de libertad. Me sé de otra que va pidiendo por ahí organización y puta disciplina, pero en el fondo es una adicta al caos. Al final sólo se trata de ser felices, sea del modo que sea.
Besos orgiásticos.
PD: Me gusta tu espacio.
1 Noviembre 2006 | 09:48 PM