- Los destellos de felicidad están fundados en experiencias que exaltan la fantasía de quien los vive, disfrazando la realidad circundante.

- Esta condición de engaño los hace frágiles y fugaces como la chispa desprendida del fuego artificial.
- Así y todo: ¡Malaventurados quienes reniegan del engaño y se disciplinan en honor a una árida realidad!, ¡Bienaventurados quienes podemos disfrutar de estos engañosos destellos de felicidad!
- ¿Quién nos quita lo engañado?
2 comentarios
María 21 nov 2006 | 03:18 PM
Que importa que la felicidad sea un engaño?
Preferible vivir felizmente engañado....a ser un triste realista.
POr lo menos....de vez en cuando.
Putísimaaaa 22 nov 2006 | 12:53 AM
Nadie...absolutamente nadie Andres
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