- Ayer me enteré que cuando era chiquito le decía a mi mamá mientras lloriqueaba: "¡En el cole tengo 2 amigos y 15 enemigos!".

- Aunque atenuados, todavía conservo en mi ánimo algunos resabios de aquel lloriqueo delirante.

- Una parte de los resabios se ha transformado en estas ataduras fantasma que hacen que las paredes puedan ser congruentes con la vergüenza.