Verdad y ciencia o Mentira y poesía
- Conozco a algunos que se quejan de la condición humana, que lamentan que a los hombres nos venga la posibilidad de mentir bien pegada al lenguaje.
- Otros agradecemos la posibilidad de la mentira que está en la base de nuestra lengua. Si la lengua fuese el reflejo de la verdad estaríamos más tiesos que cadáveres. Si la lengua fuese inmóvil no habría posibilidad de ficción ni de poesía.
- Hay dos maneras de leer:
1- La lectura “científica”, a la que en el último tiempo venimos acostumbrados, consiste en juzgar lo que está escrito usando como parámetro algún criterio de verdad. Esta lectura nos deja insensibles ante el placer que puede causar la belleza que encierra el texto.
2- La lectura “poética” consiste en hacer a un lado la búsqueda de la verdad, en dejar que un texto armado de mentiras nos atrape, en entregarse a la belleza que se desprende de la lógica interna de lo que está escrito. Esta lectura abre la posibilidad a un placer exquisito y termina por inclinarnos hasta agradecerle a algún dios por la delicadeza de habernos dotado con la posibilidad de la mentira.
- Quiero ilustrar estas formas de leer con un ejemplo:
Alguien alguna vez escribió, “El amor es como los fantasmas de los que todos hablan, pero nadie vio.”
1- Si hacemos una lectura “científica” del texto, posiblemente lo rechacemos... ¿Quién no sintió alguna vez la sensación que es el amor en el cuerpo?
2- Pero si hacemos una lectura “poética” nos encontramos con la belleza de una mentira muy fuerte. Se puede disfrutar de la fuerza de esta metáfora que nos permite entrever la bronca que quién la escribe lleva en el corazón. Una bronca que lo hace despegarse de la verdad de las cosas para expresar la mentira de sus sensaciones. Una bronca motivada por encontrarse con que el amor no es ese idilio que posiblemente supo imaginar durante su tierna infancia. Una bronca motivada porque el mundo que lo rodea habla del amor con hipocresía, queriendo hacerlo pasar por un sentimiento puro y desinteresado, para después actuar en absoluta discordancia con sus palabras demostrando su naturaleza sucia e impura... ¿Quién no sintió alguna vez esta bronca?

María dijo
Hay una sola verdad poética que es completamente verídica y científica....y se encuentra en el Tango...
"Luego la verdad,
que es restregarse con arena el paladar
y ahogarse sin poder gritar..."
29 Noviembre 2006 | 03:13 PM