- El movimiento del deseo sucede en dos tiempos separados por un límite: El momento de la falta está separado por el límite de la obtención del momento de la saciedad. Y todos nos preguntamos cuál de estos momentos nos conviene. ¿Por que nos preguntamos? Porque los dos tiempos, cada uno a su manera, son placenteros pero incómodos.

- El tiempo de la espera es placentero cuando le hace un lugar al amor por lo que falta, y es incomodo cuando le hace un lugar al dolor por lo que falta.

- El tiempo de la saciedad es placentero cuando le hace un lugar al atravesamiento del límite de la obtención que es una chispa de plenitud, y es incomodo cuando le hace un lugar al dolor nacido de la obturación del amor por lo que falta.

- No hay solución plena a este atolladero. Quedarse en el momento anterior al límite es un ahorro sin ganancias ni perdidas. Pasar al momento posterior al límite conlleva una ganancia y una perdida.

- Y sin embargo decidirse por una solución es necesario. Se haga lo que se haga, siempre se estará optando por alguna de estas posiciones. Y cada uno de los vivos se enfrenta constantemente al dilema y ofrece constantemente una solución.

- En lo que se refiere al deseo, toda solución es ética, pues ninguna puede acomodarse a un criterio de plenitud.

(continuará)