- Formo parte de la puesta en escena de la fantasía de un niño que juega a ser padre. A veces me parece que no soy más que un juguete, un muñeco ortopédico forjado a la medida de ese deseo que me es ajeno.
- El niño que juega a ser padre no sabe que juega. Está tan convencido de que es mi padre y soy su hijo. Está tan convencido de que su escenografía es la verdad.
- El niño que juega a ser padre nunca me dio a luz. Yo estoy, todavía en estado fetal, acurrucado en la entraña oscura del muñeco ortopédico.
- Si soy un feto barbudo, estoy vivo. Si estoy vivo, no soy un muñeco. Hay algo que no encaja, algo que se asfixia y entonces se retuerce haciendo esfuerzo para respirar.
- Quiero desgarrar la superficie de esta fantasía. Dejar la cáscara con aspecto de muñeco ortopédico atrás. Es hora de asesinar y comenzar a jugar.
4 comentarios
Mork 14 may 2007 | 08:57 PM
¡Ahora entiendo por qué Chucky está tan resentido!
Mork 14 may 2007 | 09:05 PM
Te me aparece como uno de esos perros doberman por dos razones:
1- El seso no les entra cómodamente en el interior del craneo. La presión los enloquece de furia.
2- Son el juguete del hombre que los tiene de mascotas.
Me extraña que seas humano adulto y te parezcas tanto a un caniño.
Alicia 17 may 2007 | 05:37 PM
Todos los muñecos tienen algo de diabólico (no del diabólico religioso sino del que los convierte en objeto permanente de deseo)
Andrés W 17 may 2007 | 10:19 PM
- Todo objeto de deseo tiene algo de religioso. De hecho la religión capta muy bien, mediante la metafora del infierno, los colores del deseo.
- Los muñecos tienen algo de objeto de deseo para los niños que juegan a ser padres. Pero para este feto barbudo que está alojado dentro del muñeco hay algo insoportable en la situación. Solo puede desear el muñeco a condición de despegarse de él y descubrir que el muñeco es un dizfras. Disfrutar de ser parte de una escena teniendo conscientcia de que se es parte de la misma.
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