- Cuando ya no importa demasiado el cosquilleo del pene frotandose con la vagina. Porque la excitación está motivada principalmente por el personaje que se representa en esa escena erótica. Voyeurismo y exhibicionismo, sadismo y masoquismo, orgías, una mujer sirviendo a muchos hombres, un hombre sirviendo a muchas mujeres, un travesti metido en medio de una pareja, tríos, espacios publicos, espacios privados apenas escondidos en medio de espacios públicos. Y podría seguir enumerando durante horas las distintas escenas en las que podríamos inmiscuirnos solo con el propósito de dar con ese plus de placer que nada tiene que ver con la mecánica genital. ¿Perversión? Sin duda, todo el terreno de la, así llamada, perversión, que no es más que lo propiamente humano del erotismo. Cada cual elige su escena. Algunos las reproducen en sus mentes en forma de fantasías. Otros buscan montarla y protagonizarla. Pero tanto en el terreno de la fantasía como en el de los hechos, la parte más grande del placer va relacionada a la puesta en escena y no a ese frotamiento insulso que compartimos con otros mamíferos.