Publicidad:
La Coctelera

Minimas

por suerte las minimas

20 Agosto 2007

Carta para una desconocida

Alice: Quizá no te vuelva a ver. Quizá ayer haya sido la única vez que te vi en mi vida. No sé quién sos. No sabes quién soy. ¿Sabes quién sos? No suelo encontrarme con mujeres que sepan que no saben quienes son. O no sepan ni siquiera que no saben quienes son. Hasta me dio la sensación de que estabas más perdida que yo en la ciudad desconocida. Para vos esta ciudad es conocida. Dijiste que estabas acá hace algunos años. No pudiste precisar cuantos. Pero algunos años es suficiente como para que esta ciudad te resulte más conocida que a mí. Además está el idioma. Hablas en italiano y en esta ciudad se habla el italiano. Claro que esas eventualidades contextuales no indican ningún nivel de perdición. Pero yo, ahora, también estoy perdido contextualmente. Y me dio esa sensación, como si eso fuese lo que te llamó la atención de mí, lo perdido que estaba. Cómo si eso hubiese sido lo que te atrajo de mí. Algo te atrajo, sino no hubieses caminado durante tres horas al lado mío, llevándome de la mano de acá para allá, sin saber adonde o para qué ibas. A lo largo de las tres horas no pude detectar ni una intención clara en tu forma de actuar. Había algo absurdo que se multiplicaba contra la barrera idiomática.
¿Qué por qué te escribo? ¿Y vos porque me elegiste a mí para pasear por la fiesta? ¿Estabas sola? ¿Tan sola? Yo estoy tan solo. Encontraste compañía asegurada. ¡Mira si habrás encontrado compañía! ¡Ahora te estoy escribiendo y todo!
Supongo que por eso te escribo. Porque estoy solo. A esta altura ni siquiera estoy seguro de que te acuerdes de mí. Estabas tan ida. ¿o sos ida?
¿Cuántas veces nos preguntaron si éramos hermanos? ¿Tres veces? Para tres horas es mucho. ¿En que nos parecemos? Seguramente en eso de que somos perdidos. Seguramente en que los dos necesitábamos alguien que camine al lado nuestro.
¿Y el sexo? Hubo algunos momentos en que sentí que tenía tu cuerpo cerca del mío. Me gusto. Pero no es imprescindible. Es un lujo. No tengo la menor idea si adentro de tu cabeza había sexo.
Quizá tu plan era no saber de mí nunca más. O quizá no atinaste a buscar la forma para volver a encontrarme. Yo no atiné. Pero Fernando, Feña dijo que tiene tu teléfono. Vos no creo que tengas ganas o no creo que tengas forma o no creo que tengas valor o no se que carajo… pero si yo no te busco vos no me vas a buscar. Es cuestión de llamar a Fernando y pedirle tu teléfono. Es cuestión de llamarte y decirte que soy Andrés, tu fratello argentino. Es cuestión de averiguar que es lo que me vas a responder.

servido por Minimalo sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Minimalo

Minimas

Capital Federal, Argentina
ver perfil »
contacto »
Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia. awassington@gmail.com Unión de Bloggers Hispanos (UBH)

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera