Mi propio manual de instrucciones. Escrito día a día. Desaparecido como todo manual de instrucciones después de haber sido leído. Ahora que empiezo a notar los efectos estoy empezando a creerle. Me escribo a veces. Después, cuando no escribo, cuando voy caminando por la calle, todo lo que escribí se me viene encima. Y hago cosas. Mal o bien. Imposible saberlo de antemano. Siempre bien. Por hacerlas. Sorpresas. No ser avaro. Darse sorpresas. Hoy me toca sacar un objeto de adentro de la caja.
« Segunda lección de logica | Inicio | .org »
Quien te ha visto y quien te ve
| 30, ago
« Segunda lección de logica | Inicio | .org »
Escribe un comentario