- La pretensión de ser paraliza al sujeto en una determinada imagen fija. En cuanto un sujeto dice “yo soy…” se define, se cierra, se cosifica, pretende ser un objeto, se revela contra la que le es más propio, a saber: el deseo.
- El deseo es destrucción del ser. Desear es desear otra cosa que lo que se és. El deseo es devenir, es apertura a la transformación.
- Paradojicamente, la pretensión de ser es doblemente necesaria al deseo. No hay deseo que no parta de un sujeto que se presentifique como ser insatisfecho/incompleto/irrealizado. No hay deseo que no tenga como meta un sujeto que se fantasee como ser satsifecho/completo/realizado. Si faltara la cosificación que implica la pretensión de ser, esa tensión que se llama deseo, ese principio de destrucción, no sería posible. Si faltara la cosificación que implica la pretensión del ser nada mediaria entre un sujeto y su muerte, el sujeto se dejaría morir, y por lo tanto no se lo podría considerar distinto a una piedra.
- Sin embargo, la cuestión no se cierra en ese determinado punto de partida y esa determiada meta que fundan el deseo. Para el ser humano no hay otra meta que la muerte, porque el deseo (a diferencia de la pretensión de ser) es indetructible. No hay sujeto realizado/completo/satisfecho sino a condición de ser un objeto. Por más que pretendamos haber alcanzado la meta el deseo se renueva, porque el deseo es el sujeto, porque el sujeto es devenir.
- La situación no puede ser sino desesperante. Una busqueda interminable de fijeza que no puede terminar más que con la muerte. Una tensión que encuentra su sentido en la ilusión que separa dos pretensiones de ser, esforzandose por olvidar la verdad absurda que implica un deseo insaciable. Una busqueda viva de aquellos que solo se puede encontrar con la muerte. La condición del sujeto es una condición problemática por adonde se la mire.
- Sostenerse como sujeto. Sostenerse como deseo. Hacerle un lugar al sentido ilusorio que se juega entre dos pretensiones de ser. Encontrar el propio valor como historia más allá de la relatividad de cualquier pretensión de ser. Jugar el juego de la vida.
- ¿Para que se juega… por ejemplo… a las cartas? ¿Para vencer? ¿Qué nos queda de esa victoria aparte del reconocimiento de aquellos con quienes se esta jugando (incluyendo al propio vencedor)? El juego hecha luz sobre la absurdidad de la puesta en escena del deseo y sin embargo los participantes se ponen en juego.
- La situación no puede ser sino desesperante para quién se pierde en el sentido ilusorio de sus pretensiones de ser. Este sujeto perdido, por más esfuerzos que realice por cosificarse, se encontrará una y otra vez con su condición de sujetodeseante. Este sujeto perdido, se encontrará con el malestar de la hipocresía en cuanto pretenda ser realizado o con el malpasar de la sinceridad en cuanto pretenda ser irrealizado.
- Solo encontrandose con su propia condición, con todo lo absurdo y paradojico que implica, podrá realizar su desesperación como historia.
NOTA: Este mismo articulo podría estar hecho de citas. Su elaboración fue posible gracias a aquello que pensaron y escribieron algunos cuantos autores que no sería capaz de explicitar con exactitud. Si decidí escribirlo sin referirme a dichos autores, es, en primera medida porque tiendo a la vagancia, y en segunda porque soy un convencido de que la obra nace de la cita pero siempre se diferencia de esta última (incluso sin quererlo).
Andrés "Minimalo" Wassington
7 comentarios
Manosanta 26 may 2008 | 02:52 AM
- ¿Che y de qué me sirve saber esto?
Andrés W 26 may 2008 | 06:05 PM
- Lamento mucho haberte invitado a leer un texto para despues dejarte esa sensación de absurdo y sin sabor. No era mi intención. Después de todo, sabes que no escribo con fines utilitarios. O por lo menos lo intuís desde toda tu elaboración acerca de la pelotudez.
- Así y todo, no creo que el texto carezca de valor. La vida de un tipo que tiene como objetivo su ser y la vida de un tipo que tiene como objetivo su historia pueden ser bien distintas. Por lo menos eso intuyo... y practico a duras penas.
Andrés W 26 may 2008 | 11:59 PM
- Alguien dijo: "...¿Por qué será que eso a lo que nos dedicamos tiene que ser JUSTO lo que nos delimita nuestra calidad de vida? A veces fantaseo con un trabajo que sea pura y únicamente para divertirnos. Y no hablo de que no nos podamos divertir trabajando por una remuneración. Hablo de que la promesa de la remuneración puede llegar a influir y luego distorcionar nuestro juicio frente a: -qué estudiar, -de qué trabajar, -cómo hacer el trabajo..."
- La promesa de remuneración, de prestigio o de cualquier otra zanahoria podria ser la ambición de quien pretende ser.
- La busqueda de la diversión en el trabajo podria ser el camino de quien se ocupa de su historia.
Manosanta 27 may 2008 | 12:44 AM
- Ok. Está clarísimo.
daria 27 may 2008 | 03:04 AM
No voy a meterme en esta disertación , prifiero quedarme con la nota al pie porque lo más sincero de todo lo que leí. Justamente, porque vos y yo nos acercamos a través de un plagio.
Besos, meme
Andrés W 27 may 2008 | 10:24 AM
Tu obra era un poco mas "a la letra" de su predecesora. Cumplio su funcion de carnada me abrio el horizonte a Pizarnik, y sobre todo sigo leyendo ese poema como relacionado a vos.
Besos!
daria 29 may 2008 | 03:56 PM
Es que a veces no hay nada más propio que lo ajeno.
Escribe un comentario