Caida embutida en prologo
- Darme por vencido antes de empezar. En general me bloqueo en este obstaculo.
- Cuando escribo, se trata de una ansiedad muy fuerte que tiene lugar al escribir las primeras frases. Una ansiedad como la que estoy sintiendo ahora. Me inhibo antes de hacerle espacio a la palabra. No le doy la posibilidad de constituirse a ninguna significaciòn. Apenas escribo un frase, siento que todas mis fuerzas se dirigen a combatir esa ansiedad y entonces empiezo a sentir que giro en redondo. Que giro en redondo como tal vez este haciendo ahora.
- Me gustaria decir que es la ultima vez que lo hago, que de ahora en mas voy a dejar de preocuparme por un texto que todavia no fue escrito. Me doy cuenta perfectamente que es un giro absurdo, que ni siquiera tendria que estar escribiendo esto, que basta de prologos, que es suficiente con continuar a escribir acerca de cualquier otra cosa. Pero por ahora sigo escribiendo acerca de este enrriedo, sigo mirandome el ombligo. Entonces me vienen ganas de mandar todo a la mierda, me vienen ganas de borrar esta pagina e irme dar una vuelta por el parque, a dar una vuelta para intentar repararme de la angustia frente a la perdida del sentido. Es un poco asi, no solo porque no me doy la oportunidad de hacerle un lugar al sentido de lo que estoy escribiendo. Tambien porque para mi escribir tiene un sentido y dejar de hacerlo me desorienta.
- Escribir escribe mi historia. Escribir es dar cuenta de una posicion. Es darme la posibilidad de entrar en mi historia, porque solo escribiendola puedo encarnarla. Pero por ahora dejemos el elogio a la escritura.
- Ahora pienso que no quiero borrar lo que escribi hasta aca. Lo siento como un avance, un paso mas cerca del dejarme andar en mis palabras. No quiero borrar lo que escribi. ¿Estoy seguro que no quiero irme a dar una vuelta por el parque? Por lo menos seria una vuelta menos hundida en el sinsentido. Pero seguiria siendo una vuelta un poco incierta, por que seguiria sin saber si este es otro giro alrededor de la misma calecita o el paso que me deja en el borde del trampolin.
- Trampolin. El borde de un trampolin es un borde de tension. Cuando llego al borde del trampolin miro hacia abajo. Cuando era un nene sufria de vertigo. Si llegaba a estar en el borde de un trampolin me quedaba paralizado, y necesitaba de la ayuda de un mayor que me sacase de la situacion. ¿Se puede pensar mi calecita sobre el trampolin como un vertigo a escribir?
- Tal vez si. Sufro un poco de este vertigo que me hace preferir las trampas del amor propio al viaje adentro de mis palabras con el que sueño.
- Pero al mismo tiempo no. Porque este vertigo tiene algo de falso. ¿No estoy ya escribiendo? ¿Como se puede estar en el borde de un trampolin si ya se tiene un pie en el agua? Ya no estoy sobre el trampolin.
- En este punto la metafora del trampolin se deshace. El vertigo nunca se termina, es una caida que se renueva cada vez que me pongo a escribir. Una caida indecisa y embutida en estos prologos. Una caida que quisiera dejar de repetir todo el tiempo en forma alucinada mientras ya estoy en el agua.
