"Cristobal colòn habia bautizado a los primeros indigenas que encontrò, pertenecientes a la cultura arawak y taina, como caribes. De alli derivò, por similitud fònica, la palabra canibal, como sinonimo de antropòfago, o comedor de carne humana. (...) Como sea, por supuesto que los arawak no son canibales, por la sencilla razòn de que no existe tal cosa como el "canibalismo": ninguna cultura se alimenta de carne humana; lo que si existe, o existia, en algunas culturas, incluida la arawak, era la practica, muy ocasinaloy fuertemente sacralizada, de la antropofagia ritual ejercida con algunos prisioneros, y a veces con el propio jefe local. Pero el tipico procedimiento fetichista de confundir la parte por el todo infundiò en el pensamiento racista de la época la equivalencia general entre "salvaje" y "canibal". Ahora bien: Montaigne, que advierte perfectamente la mistificaciòn, la hace girar 180 grados para decir que el verdadero "canibalismo" es una potencialidad permanete en el corazòn mismo de la llamada "civilizaciòn", que es la que realmente està devorando a las culturas "salvajes".
Las consecuencias filosoficas de tal metàfora, deciamos, son enormes. Para empezar, Montaigne està diciendo -y con ello pareceria adelantarse criticamente mas de 400 años a todas las discusiones actuales sobre el "multiculturalismo" y demàs yerbas de variada especie- que lo que la civilizaciòn occidental llama "el Otro", el "ajeno", no es tal cosa, sino la parte maldita de la propia cultura occidental, la que ella no quiere reconocer como producto de su propio "salvajismo"(...)
Pero, por el momento, nos interesa màs otro momento de la metafora. Al elegir como referencia de ella el "canibalismo", Montainge no està en el registro del puro concepto abstracto, sino en el limite que al Concepto le pone el cuerpo. Para màs: el cuerpo desgarrado, por los dientes, por las garras, por las fauces y el estomago de los "salvajes" colonialistas. Es decir: tambièn algo asi como un siglo antes que descartes, Montaigne està "filosofando" sobre un sujeto "moderno" bien diferente al de la incontaminada nube del cogito. Y es apoyandose en Montaigne, asi como en otro frances "maldito", La Bòetie, que el extraordinariamente original antropologo Pierre Clastres genera una hipotesis a la que todavia no se le ha sacado suficiente jugo, y que para los latinoamericanos (y los africanos) deberia constituir un verdadero paradigma critico: la de que esas sociedades "salvajes" no son sociedades "atrasadas", sino sociedades que tienen una concepciòn muy diferente sobre lo que es el "progreso"; no son sociedades "sin Estado y sin mercado", sino sociedades contra el Estado y el mercado, cuya logica no es la acumulaciòn economica sometida al imperativo de la "racionalidad instrumental" a cualquier precio -normalmente, el precio de lo propiamente humano- y que produce la diferenciaciòn de ese poder contra la sociedad que Clasters llama "el maléfico uno"; no son, en definitiva, "sociedades sin historia", como celebremente lo pretendia Hegel (e increiblemente todavia lo hacia Engels), sino sociedades con otra historia: una historia que quedò sepultada, fagocitada y canibalizada, en efecto, por lo que Walter Benjamin llamaria "la historia de los vencedores"."
Eduardo Grűner, La oscuridad y las luces, 2010, p. 57
2 comentarios
amalia 22 nov 2010 | 12:27 AM
No pusiste acentos! Jajaja
Gracias por compartir
Minimalo 22 nov 2010 | 01:27 AM
Tengo el teclado italiano que me permite hacer solamente los acentos al reves... y ademas soy un desastre ortogafico. De nada!
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