Massimo Recalcati. Para Lacan:

“Freud se plantea el problema (...) de que puede querer decir ser responsables de lo que nos determina. El riesgo con el que Freud se encuentra es el de reducir la causa al primato de lo infantil, y lo infantil en cuanto tal a un nuevo idolo. (...) De todas maneras Freud mismo se esfueza por mantener siempre en una tensiòn critica la causalidad infantil con la cuestiòn etica de la responsabilidad.”

“Si es verdad que para Lacan el sujeto està determinado por la cadena significante (...) es tambièn verdad que el sujeto indica un punto de discontinuidad en el interior del sistema simbolico. El sujeto està determinado por el sistema simbolico pero està tambièn estructuralmente excluido de este sistema. Es un agujero en el orden simbolico.”

Minimalo:

El sujeto està dividido. Esta determinado por su historia y es responsable de sus determinaciones. Las determinaciones se sostienen en una suerte de mala fe1 en la que el sujeto es su complice. Y no podria estar determinado prescindiendo de esta complicidad de la que goza.

Las determinaciones se constituyeron en el otro, pero ahora se sostienen en la complicidad gozosa del sujeto.

Si los dioses y la fatalidad de Starobinsky son esas pasiones que nos determinan...

Jean Starobinsky. La posesiòn demoniaca. Tres estudios:

“Lo que cuenta es el hecho consumado. Por quien? En quien? De propio intento? Tales son las unicas preguntas. Aun no habiendo obrado con pleno conocimiento de causa, no por ello queda el individuo menos marcado por su acto (...) Y, por importante que sea la funciòn rectora de los dioses y de la fatalidad, deberà el heroe asumir personalmente lo que la fatalidad le fuerza a realizar. Una de las fuentes de lo tragico reside en la necesidad –es el caso de Ayax- de pagar èl solo por actos de los que fuera solo a medias responsable, por crimenes cuya orientaciòn aberrante le fuera impuesta, pero que èl ha corroborado con toda su energia pasional.”

(El sujeto (Ayax)) “Es culpable de haberse expuesto a la alienaciòn.”

 

1 “La mala fe tiene, pues, en apariencia, la estructura de la mentira. Solo que – y esto cammbia todo – en la mala fe yo mismo me enmascaro la verdad. Asi, la dualidad del engañador y el engañado no existe en este caso.” Sartre. El ser y la nada.